¿Qué es procrastinar? Dejar para mañana lo que podemos hacer hoy

Lo haces con demasiada frecuencia y en diferentes situaciones de la vida: la entrega de un trabajo, la conferencia que vas a impartir, el lavado del coche, el momento de ahorrar… Una y otra vez, vas retrasando tareas que te estresan, te agobian o, simplemente, te aburren.

Cuando te encuentras en esta circunstancia, te golpea en la cabeza ese refrán que dice: no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. Eres consciente de tu obligación, pero hay algo que al final hace que lo dejes para otro día. Vergüenza, miedo, pereza, fuerza de voluntad… Siempre hay una excusa para ir posponiendo decisiones y/o acciones.

Este comportamiento se conoce como procrastinar, aplazar una actividad que entra en conflicto con los hábitos y que difieres en el tiempo siendo plenamente consciente de que va a actuar en tu contra. El círculo vicioso de este sesgo de la Economía Conductual, la disciplina que estudia cómo influye la psicología en las cuestiones del bolsillo, pasa por el siguiente procesamiento mental: ansiedad, excusas, distracción.

“Queremos ahorrar, pero vamos dilatando en el tiempo ocuparnos de cuestiones clave como la jubilación porque lo vemos como algo lejano”

De este modo, hasta el deadline, tu mente va buscando excusas para posponer esa acción, bien con cosas irrelevantes, como navegar por internet, mirar el móvil o una mosca; bien con cosas más “agradables”, como contestar el correo, ordenar tu escritorio o consumir en lugar de ahorrar. Para más inri, te vas autoconvenciendo de que hay otras tareas más prioritarias. Y cuando piensas de nuevo en la obligación, vuelves al punto de partida, como una pescadilla que se muerde la cola.

Los efectos negativos en el ahorro

Pero, si somos conscientes de que lo estamos haciendo mal, ¿por qué seguimos así? Porque como dice el premio Nobel de Economía en 2002, el psicólogo Daniel Kahneman, somos seres racionalmente limitados, que no tenemos autocontrol y caemos en las trampas de nuestra mente.

“Cada mañana, durante más de ocho meses me desperté y decidí que a la mañana siguiente sería el día”, contaba el también Nobel de Economía en 2001 George Akerlof, quien cayó en este sesgo al tratar de enviar un paquete y sobre lo cual teorizó en su artículo “Procrastinación y obediencia”, aludiendo en él a los efectos negativos en el ahorro. Como lo es el hecho de llegar a la jubilación sin dinero suficiente para disfrutar de esta edad de oro por culpa de la procrastinación, entre otros sesgos. Queremos ahorrar, pero vamos dilatando en el tiempo ocuparnos del retiro laboral porque lo vemos como algo lejano, porque vemos el ahorro como un gasto que nos impide consumir hoy (sesgo del presente), porque no sabemos de fondos de inversión o planes de pensiones y nos da pereza ponernos a la tarea (sesgo del statu quo) o porque creemos que tenemos tiempo para ahorrar para entonces (sesgo del optimismo). Y lo que es peor, cuando hablamos del largo plazo es muy fácil caer sistemáticamente en la postergación.

El Monstruo del Pánico vs. El Mono de la Gratificación

La explicación la da el experto y bloguero viral Tim Urban en su blog Wait But Why, donde explica que, en tareas a corto plazo, cuando apenas quedan dos días para la entrega de la tesis, el Monstruo del Pánico se despierta ahuyentando al Mono de la Gratificación Instantánea. Hasta entonces, el Motor de las Decisiones Racionales ha estado inmerso en el Patio Oscuro haciendo cosas más divertidas pero que dejan un mal sabor de boca porque uno sabe que no es el momento de dedicarse a ellas. El problema, como dice Urban, es que cuando nos enfrentamos a un horizonte temporal largo, el Monstruo del Pánico no suele despertarse.

En este escenario, una opción para combatir al Mono de la Gratificación es dejar que nos den un pequeño empujón, el nudge del que habla otro premio Nobel de Economía (2017), Richard Thaler, identificado en este caso con un profesional de las finanzas que nos guía en la toma de decisiones sobre la economía doméstica pensando en el largo plazo, como son los Family Bankers de Banco Mediolanum, que te acompañan a lo largo del Ciclo Financiero de tu Vida.

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