grandes inversores y gurús de la inversión
Invertir es, sin duda, una de las maneras de poner a trabajar nuestro dinero y se trata de un ejercicio financiero apto para todos los bolsillos. Pero en esto, como en todo, es bueno conocer las enseñanzas de aquellos que han estudiado, analizado y triunfado en el mundo de la inversión para poder tomar buena nota y aprender de los mejores. 

Estos son cinco consejos de grandes inversores del mundo financiero que podemos incorporar y adaptar a nuestro ahorro invertido. 

1. Estar siempre invertidos

Lejos de parecer una obviedad, hay que tener claro qué se quiere hacer con el dinero y dónde se pretende llevar, estableciendo metas realistas y posibles según nuestras circunstancias y necesidades. En función del horizonte temporal de estos objetivos y nuestro perfil de riesgo se buscarán las soluciones y estrategias adecuadas que podrían ayudarnos a lograrlos en el plazo previsto. La principal idea es mover nuestro dinero, hoy más que nunca, para batir a la inflación.

“Cuando hablamos de largo plazo, la peor inversión que se puede tener es el efectivo, el cual va a valer menos con el tiempo, pero los buenos negocios van a valer la pena. Más con el tiempo”. Es una de las sabias frases del gurú de la inversión, Warren Buffett, presidente de la gestora Berkshire Hathaway, que nos recuerda que la inflación es el mayor enemigo del ahorro no invertido, ya que hace que a largo plazo pierda capacidad adquisitiva.

Otro de los argumentos de por qué hay que estar siempre invertidos el mismo por el que atribuyen a Albert Einstein la afirmación de que la fuerza más poderosa del universo, el interés compuesto, podría hacer que los intereses se fueran acumulando al capital invertido con un efecto bola de nieve. “La única forma de aprovechar el poder del interés compuesto es que demos el primer paso y empecemos a invertir», dice Ramit Sethi, asesor financiero autor del best seller Te enseñaré a ser rico.

2. Invertir a largo plazo

Es otra de las premisas que tienen los inversores de referencia porque la paciencia es clave en el terreno de la inversión, amén de que el largo plazo es también fundamental para tratar de suavizar las correcciones diarias de los mercados financieros. 

Como decía el prestigioso economista Paul Samuelson: «Invertir debería ser más como ver cómo se seca la pintura o cómo crece el césped. Si quieres emoción, coge 800 dólares y vete a Las Vegas a jugar». Dicho de otro modo: “El tiempo es amigo de las empresas maravillosas y enemigo de las mediocres”, una frase también de Buffett. 

Para su mentor y padre de la filosofía de inversión value investing, Benjamin Graham, “Míster Market es un esquizofrénico en el corto plazo, pero recupera su cordura en el largo plazo”, algo que hemos oído en innumerables ocasiones cuando la actividad bursátil no atiende a factores objetivos y se mueve por las emociones de euforia y pánico

3. Diversificación

Decía John Bogle, el que fuera fundador de The Vanguard Group, una de las mayores gestoras de nuestro tiempo, que “no busques una aguja en el pajar. ¡Solo compra el pajar!”, para indicar que no es bueno poner todo nuestro dinero en una sola inversión, sino que conviene diversificar. Y la mejor manera de no poner todos los huevos en la misma cesta e intentar minimizar riesgos es invertir en instrumentos de inversión que participan en muchas economías, sectores y activos, tratando de compensar las caídas de unas con los rebotes de otras. 

El reputado gestor Peter Lynch (Fidelity Investments) lo expresa con esta frase: “Siempre me he dado cuenta de que, si encuentras diez acciones que realmente te gustan y compras tres, siempre eliges las tres equivocadas. Entonces compro las diez”. 

El número 48 de la lista de personas más ricas del mundo de la revista Forbes, el operador de bolsa Jeff Yass indica que “si se invierte y no se diversifica, literalmente está tirando el dinero. La gente no se da cuenta de que la diversificación es beneficiosa, incluso si reduce su rendimiento. ¿Por qué? Porque reduce su riesgo aún más”.

4. Ahorro automático

Dice el padre de la Economía Conductual y premio Nobel de Economía (2017) Richard H. Thaler, autor de Un pequeño empujón, que “si para una elección determinada hay una opción por defecto, la cual prevalecerá si quien decide no hace nada por cambiarla, cabe esperar que gran número de personas acaben por mantenerla, tanto si es buena para ellas como si no”.

Esos pequeños empujones, convertidos en palancas para modificar hábitos, nos demuestran que los automatismos, las decisiones por defecto, son beneficiosos para aquellos que ahorran a largo plazo, por ejemplo, pensando en la jubilación. 

El ahorro automático también existe en los planes de empleo de empresas y otras organizaciones que invierten de forma automática un porcentaje del salario. Esta fórmula, todavía no muy extendida en España, pero que desde el Gobierno se quiere potenciar mejorando su fiscalidad, es la imperante en Reino Unido. 

Los resultados del programa Nest muestran que el ahorro invertido en la jubilación es el más elevado en relación con los países de la Unión Europea. Utilizando datos de 2019, los últimos comparables antes del Brexit, (aunque tras el impacto de la pandemia apenas habrán sufrido variación), se observa que el ahorro de los británicos destinado a productos para la jubilación ascendió a 4,4 de euros, frente a los cerca de 388.000 millones de los españoles, lo que equivale al 34% y 17% respectivamente del ahorro financiero total de cada país, según datos de Eurostat. Y es que, por ley, es obligatorio que todo trabajador británico con un sueldo superior a 22.000 libras (23.000 euros al cambio actual) anuales quede adscrito a un plan de empleo a menos que diga lo contrario. 

En nuestro país, como en otras partes del mundo, los automatismos son un elemento clave que forman parte de la planificación financiera al alcance de cualquier ahorrador y que se puede llevar a cabo de la mano de un asesor financiero profesional

5. Asesoramiento financiero profesional

Todo gurú de la inversión sigue una máxima y es no invertir en un negocio que no entienda. Y, con las mismas, si no entiendes de inversión, no intentes hacer crecer tu dinero sin asesoramiento financiero. No solo para evitar cometer el error de colocar ahorro en activos no rentables, sino también para diversificar de forma adecuada el patrimonio invertido y hacerlo sin temor a que las emociones te hagan tomar malas decisiones financieras.

Como dice Lynch: “Todo el mundo tiene la capacidad mental para ganar dinero en la bolsa, pero no todo el mundo tiene el estómago”. 

Terminamos con otra frase que engloba todo lo anterior del autor de best sellers financieros David Bach: “La educación financiera debe convertirse en una parte de nuestro currículo nacional y sistemas de puntaje para que no solo los niños ricos aprendan sobre el dinero… sino todos nosotros.” Al final, como decía Benjamin Graham en El inversor inteligente, “El principal problema del inversor, e incluso su principal enemigo, es muy probable que sea el mismo”.

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