10 preocupaciones financieras que no deberían preocuparte como inversor | Banco Mediolanum

preocupaciones de un inversorTan importantes son las claves para invertir como aquellas preocupaciones a las que no debemos prestar atención. Estas son las reflexiones de un artículo que Ben Carlson publicó en su blog A Wealth of Common Sense en mayo de 2021 y que reproducimos aquí con su autorización.

Nunca ha sido tan fácil seguir con atención todo lo que está sucediendo en los mercados, en la economía, las empresas individuales o tu propia cartera.

Antiguamente solíamos recibir los extractos de la cuenta bancaria en papel en el buzón una vez al mes para saber qué estaba sucediendo con nuestras inversiones. Ahora podemos ver los cambios en los valores del mercado en directo.

Por tanto, es más importante que nunca filtrar aquello sobre lo que no deberías preocuparte como inversor. Te presentamos 10 puntos que reúnen estos requisitos:

 

1. Cuánto se están enriqueciendo los demás.

Se dice que John Pierpont Morgan afirmó: “Nada mina tanto el juicio financiero como ver a tu vecino enriquecerse”.

Y JP no tuvo que tratar con amigos, influencers ni famosos que presumían constantemente de su forma de vida y su riqueza en las redes sociales todo el día. Siempre habrá alguien con más éxito, prestigio, dinero y elogios que tú.

Sabemos que es más fácil decirlo que hacerlo, pero no preocuparse por cuánto dinero está ganando el resto de la gente puede ahorrarte una gran cantidad de estrés y angustia.

 

2. Cuánto has pagado por una inversión. 

John Rekenthaler, de Morningstar, actualizó recientemente el trabajo de Hendrik Bessembinder para analizar cuántas acciones superan la rentabilidad del mercado de valores:

Aunque el propio mercado de valores ha tenido un comportamiento positivo, los resultados de las empresas individuales en su conjunto no son tan buenos como se podría esperar en un mercado alcista.

“Aunque el Morningstar U.S. Stock Index ha disfrutado de una rentabilidad anualizada del 13,90% durante la década, solo el 42% de las acciones individuales terminaron en positivo. Casi el mismo número (36%) tuvieron pérdidas a 10 años.” El 22% restante ha desaparecido. Aunque no he investigado qué ha sucedido con estos desaparecidos, la investigación de Bessembinder sugiere que la mitad de los valores esfumados fueron adquiridos con resultados decentes, mientras que la otra mitad fueron excluidos con consecuencias nefastas.

Incluso durante una década marcada por un mercado casi ininterrumpidamente alcista, el promedio de los valores no fue demasiado bueno.

Elegir acciones es más difícil de lo que crees. Comprar y mantener es una estrategia fantástica para algunos valores. Para otros, es el equivalente a una sentencia de muerte para un inversor.

Esperaré hasta volver al punto de rentabilidad es una situación complicada en la que mantenerse como inversor, ya que algunos valores no vuelven… nunca.

Existe una fina línea entre la disciplina y la obstinación cuando se trata de invertir.

 

3. La cantidad de tiempo y esfuerzo que dedicas a tus inversiones. 

En muchas áreas de la vida, intentarlo con más empeño lleva a unos resultados mejores. Este no es el caso en lo relativo a la inversión. De hecho, intentarlo con más ahínco y prestar más atención a tus inversiones a menudo lleva a unos resultados peores.

No existen puntos extra de experiencia de dificultad cuando se trata de los mercados.

La mayoría de los inversores tendría mejores resultados haciendo menos, no más.

 

4. Las cifras de rentabilidad a un año.

Las rentabilidades a un año (o en un plazo de tiempo inferior) no dicen nada sobre tu capacidad como inversor. Todo inversor tendrá años buenos y años malos.

La diversificación a menudo parece una tontería a corto plazo. La gestión del riesgo puede parecer inútil y la suerte puede ganar a la destreza.

Probablemente no seas ni tan bueno ni tan malo como sugieren las cifras de tu rentabilidad a corto plazo. Los resultados a largo plazo son los únicos que al final importan.

 

5. Tu CI.

El Cociente Emocional importa más que el Coeficiente Intelectual (CI) a la hora de invertir.

Es cierto, se requiere cierto grado de inteligencia en la inversión, pero como afirmó una vez Warren Buffett: “Invertir no es un juego en el que un tipo con el CI de 160 vence a otro tipo con el CI de 130. Lo que necesita una persona de inteligencia estándar es el temperamento para controlar los impulsos que meten a los demás en problemas cuando invierten”.

“El Cociente Emocional importa más que el Coeficiente Intelectual (CI) a la hora de invertir.”

Hay muchas personas inteligentes invirtiendo en los mercados, pero no tantas que sepan controlar sus reacciones.

La inteligencia no garantiza por sí sola el éxito en los mercados.

 

6. Asesoramiento financiero de multimillonarios. 

 Las personas de muchísimo éxito suelen ofrecer algunos de los peores consejos financieros posibles. Simplemente están demasiado desconectados de la gente normal como para poder dar consejos útiles.

También es importante recordar que estas personas dicen siempre cosas que en realidad no hacen. Debes fijarte en sus actos, no en sus palabras. E incluso así, estas personas no conocen tus circunstancias financieras particulares. ¿Cómo pueden ofrecerte así un asesoramiento viable?

Por otro lado, los multimillonarios tienen la capacidad de cometer enormes errores con su patrimonio y seguir conservando una buena situación económica. Si tú cometes un gran error, te va a doler mucho más.

 

7. Lo que habrías podido hacer si simplemente hubieras invertido 10.000 $ en… 

Odio estas comparaciones.

¿Sabes? Si hubieras invertido 10.000 $ en [algo que ha subido un 10.000%] ahora serías fabulosamente rico.

¿De verdad? Pues muchas gracias. Muy útil. Quizá la próxima vez me avisas antes.

También es cierto que si hubieras invertido 10.000 $ en acciones de Enron, ahora mismo tendrías 0 $.

Estas fantasías son inútiles a no ser que sepas cómo ponerlas en práctica a tiempo.

 

8. El éxito en otras áreas de tu vida.  

Tu mayor riesgo como inversor depende mucho de tu personalidad, tu estado emocional y tu posición social.

El mayor riesgo para gran parte de los inversores jóvenes es que no saben cómo reaccionarán bajo determinadas condiciones del mercado. Durante la juventud, somos conscientes de todo lo que aún no sabemos y esto puede volverse en nuestra contra.

“Los peores inversores a menudo son aquellos que asumen que el éxito en su carrera profesional automáticamente se traduce en el éxito de sus inversiones”

Para los inversores más veteranos, la experiencia puede ser su talón de Aquiles, si esto hace que confíen en exceso en sus propias capacidades. Esto se confirma en personas que también han tenido éxito en otros ámbitos de su vida.

Los peores inversores a menudo son aquellos que asumen que el éxito en su carrera profesional automáticamente se traduce en el éxito de sus inversiones en los mercados. Esto no funciona así.

 

9. Acertar el momento perfecto del mercado. 

Los inversores pierden demasiado tiempo intentando encontrar el momento de entrada perfecto para sus inversiones. Ese punto de entrada ideal solo se conoce una vez pasado, al mirar la situación en retrospectiva. Es mucho mejor si pones tu dinero a trabajar cuando tengas dinero para ponerlo a trabajar y dejas que el interés compuesto compense las compras que puedas hacer a destiempo.

Esta historia me sirve para recordarme periódicamente que la visión de largo plazo acaba superando incluso a las inversiones realizadas en los peores momentos.

Es divertido echar un vistazo a las rentabilidades desde los puntos más altos o más bajos de algunos mercados o algunas acciones, pero en realidad nadie invierte de manera consistente en los momentos de pico o de valle.

 

10. Obtener alfas en tu cartera.

Jason Zweig contó una vez una historia después de haber entrevistado a docenas de residentes de Boca Ratón (Florida), una de las comunidades para jubilados más ricas de Estados Unidos:

Entre las elegantes viviendas con estuco, los cuidados céspedes, las oscilantes palmeras, el sol y la brisa marina, pregunté a los residentes la mayoría de ellos con más de setenta años si habían ganado al mercado durante el transcurso de sus vidas como inversores. Algunos dijeron que sí; otros, que no. En cierto momento, un señor dijo: ‘¿A quién le importa? Lo único que sé es que mis inversiones produjeron suficientes beneficios como para que pudiese terminar mi vida en Boca’.

Ninguno, en su lecho de muerte, ha lamentado nunca el hecho de que no tuviera una mejor ratio Sharpe.

Lo más importante de la inversión es, en primer lugar, alcanzar los objetivos financieros, no vencer al mercado.

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