Crisis del Covid-19: siete lecciones financieras | Cuales son tus metas

el optimista racional y el plan economico financiero

2020 pasará a la historia como “el año que nadie esperaba”. Y, precisamente por eso, hay un aprendizaje que debemos recordar ahora que poco a poco vamos viendo la luz: 2020 también será el año para el que siempre tendremos que estar preparados. Esa es la primera gran lección financiera: debemos estar (y mantenernos) preparados. 

Lo cierto es que el covid-19 ha puesto a prueba a toda la sociedad. No hay sector o ámbito (desde el más macroeconómico hasta el más familiar o doméstico) que no haya necesitado reformular su funcionamiento, su entorno, sus necesidades y su estrategia para avanzar ante un contexto de incertidumbre y cambio. 

Lecciones financieras que debemos saber después del estado de alarma

Por eso, queremos dedicar este artículo a esta y otras 6 grandes lecciones financieras que el confinamiento ―y posterior desescalada― nos ha dejado y que ponemos en valor:

Lo imprevisible sucede

El ciclo financiero de la vida está salpicado de crisis, de naturaleza, alcance y duración diversos, que afectarán a la economía y la sociedad con mayor o menor virulencia y que tendrán lugar en un momento u otro. 

Pero hay algo seguro que sabemos de las crisis: haberlas, las habrá. Lo imprevisible sucede, pero, de alguna manera, es predecible, porque la historia se repite. Aunque el origen de una crisis puede variar y ser muy dispar (ser tan nuevo, disruptor, transversal e inesperado como el covid-19), su patrón será el mismo. No debemos dejar que el miedo nos bloquee, sino aprender y actuar teniendo claro que cualquier cosa puede suceder.

“Lo imprevisible sucede pero, de alguna manera, es predecible, porque la historia se repite”

Siempre ten un plan

Estemos en la etapa vital que estemos, contar con un plan bien definido nos permite poner rumbo hacia nuestras metas sin dar rodeos o asumir riesgos innecesarios. Lo mismo sucede en el ámbito financiero. Es necesario analizar nuestras circunstancias, entorno, objetivos (a corto, medio y largo plazo) y, por supuesto, posibles contingencias e imprevistos en momentos de crisis para poder ajustar una planificación financiera que nos permita avanzar desde la tranquilidad. 

El empujón “automatizado”

La mejor manera de desarrollar cualquier estrategia (de crecimiento, de contención e incluso de supervivencia) se basa en la automatización de procesos (como si de un piloto automático de avión se tratara), en especial cuando la incertidumbre se abre paso. De esta manera, podemos transitar por cualquier “etapa de vuelo” sabiendo exactamente cómo proceder: qué hacer (y qué no), cuándo, cómo y dónde hacerlo. 

Los automatismos son clave porque nos permiten no aplazar decisiones que pueden ser determinantes en el futuro. Un ejemplo claro lo vemos en Reino Unido, donde sus ciudadanos cuentan con un plan de pensiones de empresa por defecto. Por “obligación”. El ahorro es una decisión que no se permiten el “lujo” de aplazar, por eso se automatiza, y así es cómo sus ciudadanos más jóvenes son hoy los que más dinero destinan a este objetivo. 

Asesoramiento profesional

¿Qué impacto tendrá la crisis en la economía? ¿Cómo ha afectado al ahorrador? ¿Qué automatismos pueden ser determinantes para asegurar sus metas con o sin crisis? Si contamos con un asesor financiero en los momentos más determinantes del ciclo de la vida (como la firma de una hipoteca), cobra todavía más sentido contar con uno en un contexto de inseguridad como el vivido con el covid-19. Los Family Bankers de Banco Mediolanum son profesionales especialmente formados en estrategias de ahorro, anticipación y acompañamiento con una misión: no perder de vista el rumbo de nuestros objetivos financieros ante cualquier circunstancia.

“Los automatismos son clave porque nos permiten no aplazar decisiones que pueden ser determinantes en el futuro”

La importancia del fondo de reserva

Si nos fijamos en una comunidad de propietarios, entenderemos perfectamente la necesidad de disponer de un fondo de reserva para urgencias. En el caso de un edificio, hablamos de un presupuesto que la comunidad tiene reservado en caso de imprevistos o necesidades extraordinarias y que cumple una doble función: cubrir cualquier contingencia y evitar “dolores de cabeza” financieros a sus propietarios por la misma. En el caso del ahorrador, se trata exactamente de lo mismo. Le permite avanzar hacia sus objetivos sin dar al traste con sus planes.

El optimismo racional como base para la mejora

Ninguna persona supera un obstáculo sin confiar en que puede hacerlo o que existe la posibilidad de conseguirlo y mejorar. El optimismo, y la actitud que distingue a quienes tienen esta cualidad, forma parte de cualquier estrategia de crecimiento, mucho más en momentos de crisis. 

Hablamos en cualquier caso de un optimismo racional, aquel cuyo eje gira en torno a motivos y datos contrastables para creer en él. Lo hemos llevado a la práctica durante tres duros meses de confinamiento y desescalada en los que, pese a lidiar con todo tipo de teorías y titulares que se movían entre el apocalipsis y el fin del mundo, hemos confiado en que todo iba a salir bien porque había razones sólidas para creer en la recuperación. Confianza, determinación y ese optimismo racional nos permiten avanzar hacia el éxito desde la mejora constante.

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