como elegir un asesor financiero
Cada vez son más las familias en busca de respuestas, información y ayuda profesionales para gestionar y planificar sus finanzas. Mucho más en estos tiempos inciertos. Cada vez más, el asesoramiento financiero cobra un interés que va creciendo con la edad. Según
un estudio realizado por el Observatorio del Ahorro Familiar, formado por la fundación IE y la Fundación Mutualidad de la Abogacía, el 70% de las personas entre 55 y 64 años reciben asesoramiento, frente al 60% de la población total. Un porcentaje que aumenta hasta el 76% en las personas entre 65 y 74 años. 

Este creciente interés hace que los expertos ganen peso, lo que ha convertido al mismo tiempo la actividad en una oportunidad de futuro para muchos profesionales.

La figura del asesor financiero es más conocida y abre la puerta a que la gente se cuestione recurrir a un profesional de las finanzas. Ahora bien, ¿por dónde empiezo? ¿Cómo elegir un asesor financiero que me pueda ayudar? ¿En qué debo fijarme? 

Aquí van 7 claves fundamentales:

1. ¿Dedica el tiempo suficiente a conocer al cliente?

Más allá de lo personal, en el asesoramiento financiero es clave que un profesional conozca (financieramente hablando) al detalle a su cliente para poder adecuar la planificación financiera personal a sus necesidades y objetivos. Como suele decir un compañero, “para elegir a un asesor financiero, prueba con tres y quédate con el que menos hable”. 

2. ¿Cuál es su nivel de preparación?

Hoy en día, desde la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores) se exigen una serie de certificaciones que acrediten la máxima profesionalidad y calidad en el servicio. Y, además, podemos consultar quiénes son los agentes declarados por una entidad en el registro del Banco de España. Esto supone una garantía para cerciorarnos de las capacitaciones de la persona que nos ayuda a gestionar nuestros ahorros e inversiones.

3. ¿La propuesta del asesor tiene un porqué que la justifique?

Ante una propuesta de un asesor financiero, hemos de preguntarnos “¿por qué está propuesta?”. Es imprescindible que siempre haya coherencia entre la estrategia, el método y los productos o las soluciones escogidas y nuestra situación vital. Es decir, nuestros objetivos personales, edad, capacidad de ahorro, patrimonio, situación de endeudamiento, previsión de futuro laboral y un largo etcétera.

4. ¿Habla de producto o de objetivos financieros a lo largo de la vida?

Vivimos en un mundo en el que la inmediatez y las respuestas rápidas venden mucho, pero no aportan soluciones de verdad. Un asesor que trabaje desde la reflexión, la calma y la paciencia para dar el mejor servicio posible es clave.

En mayor o menor medida, todos tenemos y conocemos “buenos productos”; lo realmente importante es saber cuál de ellos es el adecuado para tratar de alcanzar un objetivo. ¿Una persona de 28 años debe tener la misma solución que una de 65? Posiblemente sus intereses sean distintos y, en consecuencia, el marco de actuación debe ser diferente.

5. ¿Sientes que hace suyos tus intereses?

Los intereses de asesor y cliente deben ir de la mano. El profesional debe personalizar y revisar constantemente sus propuestas y estrategias para mantenerlas alineadas con nuestros intereses según cada etapa vital. Esto nos hará sentir que ambos formamos parte de un equipo que persigue un objetivo común, además de afianzar nuestro vínculo.

6. ¿Cómo comunica?

La comunicación es la base del entendimiento. De nada sirve que un asesor sea muy brillante si el ahorrador no entiende lo que dice. Warren Buffett, por ejemplo, dice que no compra aquello que no entiende. El cliente debe tomar decisiones sabiendo muy bien por qué, cómo y para qué. 

Para eso, el asesor debe esforzarse para que entienda todo aquello que se le está proponiendo. Una buena y correcta comunicación es clave para una relación sólida y fiable en el tiempo.

7. ¿Es coherente en sus acciones?

La coherencia y el sentido común son cualidades que damos por sentadas en los asesores financieros, pero necesitamos tiempo para comprobar si lo que un asesor piensa, dice y hace va en la misma dirección. Por ello, observar sus acciones nos puede dar muchas pistas sobre el tipo de relación que tendremos en el futuro. Es importante analizar aspectos como la puntualidad, la profesionalidad, la empatía y la vocación de servicio. Tras una firma, el profesional debe llevar a cabo un seguimiento exhaustivo de la situación financiera del cliente, debe seguir el plan, la metodología y la estrategia marcados y debe estar a su lado para ayudarle siempre, sobre todo en momentos de volatilidad e incertidumbre. Es ahí cuando más se le necesita.

En definitiva, esta es una guía básica para decidir el tipo de asesor que queremos que nos acompañe a lo largo de nuestro ciclo financiero. Una elección que marcará tanto nuestro futuro como el de nuestra familia.

José Luis López Álvarez, Family Banker de Banco Mediolanum

 

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