En el principio era el caos... | Cuales son tus metas

En el principio era el caos...

Hesíodo, un poeta de la Grecia del 700 a. de C., comenzaba así uno de sus poemas: “En el principio era el caos”. A los griegos se les atribuye la paternidad del término caos y por eso es tan manido relacionarles con él. Sin embargo, los grandes filósofos helenos no nos aclararon cuánto dura el caos: una semana, un mes, un año… Yo creo que no demasiado, pues si algo caracteriza al ser humano es su capacidad de adaptación, aunque sea a la mismísima ira del Olimpo.

Estas semanas parecía que el cielo se estuviese desplomando sobre nuestras cabezas, aunque todo apunta a un entendimiento entre Bruselas y Atenas. A mi entender no se ha rubricado ningún final; se trata de un nuevo capítulo en la ajetreada existencia de una moneda que tiene que aprender a desenvolverse en esta curiosa comunidad de vecinos. 

“Debemos estar preparados para nuevas peripecias y, sobre todo, tendremos que aprender a relativizar estos accesos de fiebre helénica”

El futuro comunitario se está mostrando incierto. Pero de este último episodio, con el referéndum griego de fondo, se puede extraer una conclusión: Grecia no quiere quedarse fuera del euro y sus vecinos no están dispuestos a asumir el cataclismo que supondría expulsarle de la moneda.

Debemos, pues, estar preparados para nuevas peripecias y, sobre todo, tendremos que aprender a relativizar estos accesos de fiebre helénica. Se trata del camino escogido por todos, ya largo, en el que las autoridades europeas han ido aprendiendo a capear los sucesivos temporales, como atestiguan las hemerotecas:

  • “Grecia promete nuevas medidas fiscales”, 23 de marzo de 2010.
  • “Las opciones para resolver el caos financiero. ¿Quién debe salirse primero de la eurozona, Grecia o Alemania?”, 21 de junio de 2011.
  • “Grecia promete acelerar las reformas ante la presión del FMI y de la UE”, 19 de septiembre de 2011.
  • “España se acerca al abismo por el caos griego”, 15 de mayo de 2012.
  • “El primer ministro griego promete que no habrá más ajustes”, 9 de marzo de 2013.

De nuevo hemos vivido una historia repetida y aquí seguimos, a pesar de tanto caos, sin que se haya consumado la tragedia, aunque tampoco los dramaturgos helenos fueron capaces de aclararnos a partir de qué nivel de desgracia debemos considerarnos inmersos en ella. 

“La historia nos pone a todos en nuestro sitio y nos enseña que no hay mal que cien años dure”

Para algunos, la tragedia llegaría con la suspensión de pagos de Grecia, una adversidad que podría haber supuesto el fin del euro. No diré ni si creo que habría sucedido esto, ni todo lo contrario, pues es difícil predecir el efecto que tendría; me limitaré, en cambio, a dar algunos datos que quizá sirvan para relativizar esta tragedia.

España —sí, han leído bien— ha sido el país que más defaults ha sufrido a lo largo de su historia, aunque conviene advertir que otros países como Estados Unidos o las naciones latinoamericanas no tienen una historia tan larga detrás. Según los economistas Kenneth Rogoff y Carmen Reinhart, de la Universidad de Harvard, incumplimos nuestros compromisos (suspensión de pagos o renegociación de deuda) en 1557, 1575, 1596, 1607, 1627, 1647, 1809, 1820, 1831, 1834, 1851, 1867,1872 y 1882. Durante la Guerra Civil, en 1936, hubo algún que otro problema.

Sin embargo, durante el pasado siglo XX estuvimos entre los países más cumplidores. No así Austria o Alemania, que suspendieron dos veces. El primero acumula en su historia siete tarjetas rojas y Alemania (si se contabiliza Prusia), ocho. Grecia, por debajo de estas dos, tiene cinco, aunque solo han pasado 200 años desde su independencia.

Países, pero también empresas. General Motors, Kodak, Chrysler, American Airlines, Citigroup, Texaco, United Airlines, Delta, el fabricante de componentes de automóviles Delphi o la eléctrica Enron son una pequeña representación de las muchas compañías que han suspendido pagos.

Moraleja, si me lo permiten: la historia nos pone a todos en nuestro sitio y nos enseña que no hay mal que cien años dure y que el miedo, aunque inevitable, es un pésimo consejero.

Juan Ferrari San Juan

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